3/9/09

LA OTRA MEMORIA

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El fin del camino es uno. En el final de la jornada y al final del camino se encuentra uno mismo y uno solo. Las películas de carretera son así, uno viaja hacia un destino que es, obviamente el final del camino; El final que es la sumatoria, el resultado y la conclusión del recorrido.
A donde uno quiere llegar.
De pronto, uno complica, las cosas. Yo complico las cosas y le busco más ciencia de la que tienen. Y no, en realidad no me debo sentir mal, por que estoy tratando de entender y de hacerme entender lo mejor que puedo y eso es muy válido, por que en realidad para eso de la comunicación y del entendimiento, así como en el fútbol, lo único y lo mejor que puede uno hacer es hacer lo mejor que pueda. Así de simple.

Cuando hay mucho de donde escoger, el truco, la mayor parte de las veces es saber elegir. Tomar un camino, aferrarse a él a sabiendas de que el tiempo como constante, esta en contra nuestra y entonces, siempre querer aprovecharlo todo. La vida es un absurdo y cada decisión y acción es tan trivial e inconsecuente como cualquier otra en este mondongo primordial que llamamos tierra.

Recuerdo Viajar, conocer, aprender, reconocer. El circo. El tren del fuego y el hielo. Manu Chao, Arturo Almanza, Mancel Martínez. Recuerdo bien muchas cosas acerca de nuestras aventuras y lo mucho q disfrutábamos tener aventuras y oír música y fumar marihuana imaginando sitios lejanos, muy lejanos.

Uno tiene que hacer ejercicio de su voluntad para sentirse vivo, al menos el tipo de vida que uno asocia con la libertad, que a su vez asocia con la naturaleza humana.
El documental se trata de un soporte o medio de registro, un evento q se considere meritorio de ser registrado y un enfoque. Un punto de vista.
Lo que más me gusta y más me molesta a la vez, es el trabajo de campo. La actividad en sí.
Ir hasta. Una idea más bien romántica y más bien tristona acerca de ir a otro lugar y comprender el punto de vista de los otros.

Uno se embarca en esta puta vida. Tiene que tomar un camino por que esta mal visto no hacerlo, aunque al final esta es la razón que menos interesa a quien conquista su camino.
Toma decisiones, se arrepiente, piensa en la alternativa como desconsuelo, sabiendo que nunca sabrá lo que pudo haber sido. Sin embargo es divertido hacerlo.
No había como negarse a la posibilidad de viajar, de recorrer camino y ver gente, como tanta, por una sola vez en la vida, pero de otra parte. La gente es extraña cuando eres extraño. Es bueno, la mayor parte del tiempo ser el forastero. Claro supongo que en casos de éxodo, como los desplazados, el forastero no es bienvenido y ser extraño es malo.
Pero es diferente en el sentido contrario; la mayoría de los lugareños fueron en extremo amables y serviciales con nosotros. Les agradaba nuestro aspecto, como de soldados o guerrillos, pero con cámaras.

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