16/9/09

NOTA DEL DIRECTOR- parte IV

“El secreto, por lo demás, no vale lo que valen los caminos que me condujeron a él. Esos caminos hay que andarlos.”
-Jorge Luis Borges

Existe un arreglo tácito entre los que ven una película y los que la hacen, por el cual, si la obra esta bien hecha, ambos lados ignoran la ficción y la mentira y la meticulosa y paradójica conflagración de una espontaneidad. Siempre y cuando conmueva más allá de la verdad pero no de la verosimilitud.

El secreto son los detalles y por comparación los detalles son pequeños, casi secretos, pueden pasar desapercibidos, pero no se equivoquen, los detalles enamoran.
La dirección de arte es el ojo en el detalle. El hábito no hace al monje, pero lo hace parecer. En nuestro oficio la verosimilitud importa más que la verdad y por eso debemos hacer una Apatía verosímil, llena de elementos clave de los personajes, pistas y ventanas hacia su personalidad. Objetos que cuentan historias: cucos, tenis carros y carritos. Objetos que crean conflicto o que trazan los perfiles de personajes y hablan de sus aficiones, sus vicios, su estilo, sus libros y autores favoritos ya que ese tipo de factores inciden directamente en su vestuario, habitación, accesorios, creencias y finalmente conductas.
Nos gustan los magníficos, me gusta sankoukai, me gusta south park y las historias de grupo, thundercats y la animación de los 70 y 80, donde había un equipo, una jerarquía y una función y/o responsabilidad que ningún otro puede suplir. Como en la realización audiovisual.

Una carretera que no conduce a una pared o a su final, conduce al principio de si misma, al eterno retorno. Un camino no transitado es solo una trocha, una senda. Una carretera sin carros no es una vía, es una piedra larga e inútil. Es por eso que llegar a alguna parte es solo una parte, unas coordenadas, una cardinal del viaje, pero incluso cuando llegue la tele transportación, la ciencia estará en el viaje no en la partida o llegada. Como en una maratón, el merito de llegar a la meta es haber permanecido en movimiento desde la arrancada y para ganar, en estos casos, la resistencia y el ritmo es mas importante que el embalaje o la velocidad.

“La ternura puede ser justamente tan abstracta como la demencia."
-David Lynch

Según la filosofía taoísta, el camino es la meta. Lewis Caroll dijo que siempre se llega a algún sitio si se está dispuesto a andar durante mucho tiempo. Caminar un trecho largo en busca de algo. En muchas culturas, el viaje hacia algo es usado como metáfora de la experiencia vital y la natural adquisición de conocimientos. Los filmes de viajes, de cualquier nacionalidad, ostentaban en primera instancia la necesidad de los personajes protagónicos por adquirir experiencia.
Todos queremos viajar por que tenemos la (¿tonta?) ilusión de que lejos de aquí DEBE haber algo mejor, algún mejor punto de encuentro con alguien o algo maravilloso o sorprendente que no conocemos y que merecemos.


Todos tenemos una historia de viaje. La película de carretera es también una alegoría de la modernidad. Heredera de la tradición del viaje heroico, pero cada vez mejor alimentada por elementos aparentemente contradictorios que constituyen la magia de la cotidianidad en ese singular contexto que resulta ser cada recorrido.

La multiplicidad de personajes tiene que ver con la idea de que cada uno de nosotros está plenamente convencido y con razón de ser el protagonista de la película. Usted protagoniza su vida y su viaje. Y es que el camino es la sorpresa, aunque se conozca el mapa, el recorrido siempre es único en si mismo. Cada viaje es único, cada estación es distinta cada vez que se visita. Ese es el encanto del viaje, la promesa de que debe existir algo genial, algo fantástico, algo más; Una ventana en el cielo y entonces, ¿Qué tiene de malo buscar eso? La naturaleza masoquista del ser humano qué solo quiere sentir, por que su instinto le dicta que esto lo separa de los otros animales.

De nuestros nuevos amigos, los actores, hemos solicitado estudio y ensayo para que nuestros personajes sufran catarsis, cambios identificables y se conduzcan guiados por la situación. De mis actores pido diferentes interpretaciones del concepto Apatía; diferentes manifestaciones de desganó, abulia, desinterés, depresión. Puesta en escena de emociones contrastantes y juegos narrativos que permitan pasar del humor a la crueldad y de la tristeza a la mofa. Ritmo ascendente y descendente, movimiento, deterioro lento, pausado.
La metáfora de un viaje que inicia planeado y limpio, que se va degenerando, ensuciando y acelerando exponencialmente hasta llegar a un punto vertiginoso antes de frenar en seco.

Dejar hacer y dejar pasar es una apatía. Dejar lo que se espera, olvidar lo que se sabe, perder lo que importa. Eso es Apatía. Diluir lo que es propio, entenderlo y relegarlo.

Es una obra con tema: La Apatía, y los actores comprenden que su actitud es que no les importe cinco la situación del país, el precio de la gasolina, las cejas de Bush, la entrepierna de Noemí, nada. Nada excepto el ahora, el mientras tanto. Vivir el polvo sin pensar en el orgasmo.
Evitar la dosis de sordidez, violencia o abuso. Balancear lo que se necesita para contar la historia sencilla y clara.

El balance es difícil de lograr. El existencialismo profundo, justificado con tragedia y estados alterados y represión y odio contenido y heredado. El existencialismo culo y chistoso, el conocimiento real sobre moda y diseñadores y saber que es lo verdaderamente cool por encima del Internet pop y la cultura de consumo inmediato. El amor. El de verdad; por la familia, por los amigos y por el amor romántico, idílico e idiota. El deseo puro, el gusto sincero y no agresivo por los narcóticos. El miedo de estar vivo, el fútbol, los arrayanes y todo eso. La historia se sostiene, empecemos a contar el cuento y olvidémonos por ahora de trucajes.

Eso es lo que hacemos con los actores

La road movie contemporánea implica el espíritu de descubrimiento o de escapatoria de los personajes y la búsqueda de otro sentido para la existencia y enfrenta sus personajes a trayectorias y acontecimientos que lo apartan de la cotidianidad. Algunos teóricos postulan que a la aventura le es inherente la ocurrencia en un tiempo y espacios separados del diario sobrevenir. De este modo, el cine de aventuras, del cual también es tributaria la road movie, se define por relatar lo extraordinario y ajeno que le acaece a quienes describen excursiones al exterior de su ámbito ordinario reconociendo el sentido y belleza al viaje en sí mismo y a la vez identificar todo arribo y conclusión como nuevos puntos de partida; ningún viaje concluye; el imperativo consiste en llegar y partir, en interrogar perennemente a la elusiva línea del horizonte
La experiencia es la repetición y la vida. Una curva de aprendizaje solo puede implementarse repitiendo la labor o función bajo las mismas condiciones buscando optimizar cada repetición.

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